Opiniones-. En el corazón de la Villa San Lorenzo, Salta, donde la niebla de las yungas se cuela cada tarde entre los senderos empedrados y las hojas secas del otoño crujen bajo los pasos pausados, hay un rincón que parece salido de un cuento: una librería. Pero no cualquier librería, sino la única del lugar, un espacio mágico llamado “Había una voz”
Detrás de este proyecto están María Laura Tarascón y Nancy Lorenzo, dos mujeres unidas por una misma pasión: los libros. Juntas soñaron con abrir un espacio cultural en un lugar donde la naturaleza susurra historias en cada esquina. Ese sueño se hizo realidad, y desde entonces, Había una voz no solo vende libros, sino que cultiva comunidad.
En una villa turística conocida por sus paisajes, su tranquilidad y su cercanía con la ciudad de Salta, la librería encontró su propia identidad: se convirtió en un refugio para lectores, escritores y curiosos. En especial, durante las tardes literarias, un evento que ya es marca registrada. Allí, entre tazas de té humeante, lecturas en voz alta y el inconfundible aroma a papel y a yungas, los visitantes se sumergen en mundos imaginarios mientras afuera la llovizna suave y el cielo gris completan el ambiente perfecto.
Y así fue. Hoy, Había una voz es mucho más que un comercio: es un punto de encuentro, un faro cultural en medio de la bruma. Un lugar que, quienes visitan San Lorenzo, sí o sí deben conocer.





